BENBENUTO

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sábado, 21 de marzo de 2015

Reseña: «Las tejedoras de destinos (Las tejedoras de destinos, #1)», de Gennifer Albin


 
Datos:
Título del libro: Las tejedoras de destinos.
Saga: Las tejedoras de destinos #1
Autor: Gennifer Albin.
Editorial: Alfaguara.
ISBN: 9788420403878
Año de publicación: 2013.
Número de páginas: 432.

Sinopsis:
Inútil. Torpe. Las demás chicas lo susurran a sus espaldas. Pero la joven de dieciséis años Adelice Lewys tiene un secreto: sus errores son intencionados. Dotada de una habilidad fuera de lo común para tejer el tiempo, Adelice es exactamente lo que la Corporación está buscando, y en Arras ser elegida tejedora es lo máximo a lo que una joven puede aspirar. Ser hilandera significa privilegios, riqueza y belleza eterna. Pero no solo eso, también significa tener la facultad de bordar la esencia de la vida. Pero para ello hay que pagar un precio que Adelice no está dispuesta a asumir, puesto que deberá controlar absolutamente todo lo que las personas son: lo que comen, dónde viven, cuántos hijos tienen… Así que está decidida a fallar en las pruebas para ser hilandera, pero en su último examen sus dedos resbalan, el telar reacciona a su don… y la Corporación la identifica. A partir de ese momento, Adelice dejará de tener control sobre su vida y pasará a convertirse en un instrumento más de la omnipresente Corporación. Sin embargo, una vez dentro, el poder de Adelice irá creciendo mientras aprende a manejar su don y a decidir en quién confiar, a quién vigilar… y a quién amar.

Mi opinión:
No estaba muy segura de hacer esta reseña, ya que la lectura de este libro me ha dejado un regusto agridulce en la boca, pero tampoco podía sacármela de la cabeza —la reseña—, así que bueno, aquí está.
Cuando leí la sinopsis de este libro imaginaba un montón de cosas, un sinfín de posibilidades, de personajes y de argumentos que podrían dar vida a esta novela. Me figuraba a una protagonista como Jude, de «Legend», inteligente, sagaz y con una personalidad marcada, bien definida pero de mucho coraje. Pensaba en una corporación medio macabra, astuta hasta los huesos y con hilanderas de todos gustos y colores, con detallados procesos para manipular el telar y…bueno, un sinfín de cosas, de las cuales pocas alcanzaron mis expectativas.
Cierto es que la distopía está de moda, pero eso no significa que por ello todas las novelas distópicas tengan que ser iguales. Cada autor le da su propio toque, retuerce conceptos, personajes, para que así el cuadro adquiera sus propias pinceladas y estilo, su propia voz. En lo personal las distopías me encantan, de entre las varias que he leído puedo mencionar «Legend», de Marie Lu; «Maze Runner», de James Dashner; «Delirium», de Lauren Oliver, entre otras que quizá no sean tan conocidas entre el público de hoy.
No obstante, y a pesar de que todas tienen ciertos destellos de similaridad, se hacen notar de forma independiente, ya sea por sus personajes, los giros de las tramas, incluso su forma de contar los hechos. Pero «Las tejedoras de destinos» apenas y tiene su toque particular, me ha parecido más bien un batiburrillo de Delirium, Divergente y la trilogía de Los feos. Quizá si me hubiesen plasmado unos cuantos capítulos que me hablasen de la protagonista antes de que entrase a la corporación, tal vez si me hubiesen descrito el instante en que sus dedos la traicionaron, o me contaran más sobre cómo las chicas se preparaban para presentar las pruebas, o del trabajo mismo que hacen las hilanderas…pero no, la trama inicia de forma abrupta y avanza vertiginosamente y a trompicones, centrándose más bien en cambios y cambios de ropa de la protagonista, relaciones amorosas forzadas, eventos sociales y enfrentamientos entre ella y su némesis.
Curiosamente, Maela me ha caído mejor que Adelice, se me ha hecho una mujer más real, desquiciada, impulsiva y cruel. Me atrevo a decir que los villanos están mejor perfilados que los buenos, deliciosamente retorcidos y maluquitos. Las descripciones de los avances tecnológicos tampoco están nada, nada mal, pero al menos yo no abrí este libro para únicamente leer descripciones futuristas —que  tampoco son muchas, aclaro—. Por si fuera poco, el final se me ha hecho demasiado exagerado y, como diríamos en mi pueblo, «jalado de los pelos», quitándome de plano cualquier intención que hubiera tenido de leer la segunda parte de esta saga.
A lo mejor este libro no es para mí, o muy probablemente mi error estuvo en hacerme expectativas demasiado altas, pero y, sin ánimos de ofender a nadie, si me pidieran mi opinión…me temo que no recomendaría esta obra. No, si lo que se busca encontrar es algo distinto y no mmás de lo mismo. Ahora que si no les importa leer otra distopía más, entonces no me hagan caso, joer, que como siempre digo, para gustos, libros ;-)

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