BENBENUTO

BENBENUTO

Que tu estancia aquí sea placentera, y que mis letras logren llevarte a la reflexión, al análisis pero sobre todo, que te sirvan de aliento, de consuelo y apoyo. No estás solo, escritor novel. Yo camino a tu lado, hoy y siempre.

¡Préstame tus ojos!

Por favor, si detectas algún inconveniente visual (como que las entradas no se puedan leer) notifícamelo por cualquiera de los medios de contacto (mail, twitter o Facebook) para arreglarlo de inmediato. Este es un blog dirigido por una administradora invidente, y necesito de tus ojos para asegurarme de que todo luce espléndido ;-)

sábado, 26 de marzo de 2011

BLOQUEO LITERARIO

Seguro que la mayoría de nosotros asociamos este título con dolor de cabeza. Y es que ser víctima de uno de estos es de las cosas peores que le puede pasar a un escritor. No sé si llamarlo enfermedad, o lapsus brutus, pero de que es terrorífico, lo es. Quizás a algunos dichosos nunca les ha pasado, eso de que te sientas frente a la hoja en blanco y no sale nada. O peor aún, infinidad de imágenes, sonidos, olores y sabores se pelean y retuercen en tu imaginación, dando forma a diferentes escenas que durante varias noches te han quitado el sueño pero que, por falta de tiempo, no habías podido plasmarlas. El caso es que ahí las tienes, tus dedos hormiguean igual a una olla de presión, la ansiedad por escribir te corroe las entrañas y, simplemente, las palabras se niegan a salir. El cerebro se te embota, la desesperación te vuelve su presa y por más que tratas y tratas, lo que sale de la pluma (o de presionar las teclas, depende el caso) no te gusta, no hace justicia a las maquinaciones de tu mente.
¿Qué hacer? Fácil sería recomendar el clásico «distráete», pero es que ni eso es cosa sencilla. Hace días casi me vuelvo loca porque la multitud de ideas que me rondaban no me dejaron dormir durante una semana. ¡Una semana! A eso súmenle el estrés de la vida universitaria y las cuestiones personales. ¡Fue espantoso! Hice de todo: ver una película, escuchar música, cantar, leer, buscar nuevas alternativas de publicación… y ni así. Mis personajes me gritaban. Las emociones de los mismos se me revolvían con las mías, las diferentes expresiones se agolpaban unas tras otras…
Y una noche, platicando con Makoto Black, logré desahogar parte de mi trauma. Al otro día me sentí mejor, lo que continuaba sin poder escribir nada. Y entonces, al final de una clase, salí corriendo al baño y me encerré en un cubículo, donde lloré como si me hubiese pasado una tragedia griega jajaja. Cuando terminó la jornada me senté frente al ordenador, abrí una hoja en blanco y salió una carta, luego un relato loco y  la continuación de mis novelas.
¿Cuál es la cura para el bloqueo, entonces? La verdad es que las distintas medicinas (escuchar música, salir con los amigos, ver una película) varían según cada literato. Esta vez me funcionó llorar, otras lo ha hecho el encontrar la música apropiada, o leer un libro que me devuelva el alma al cuerpo. Lo que sí puedo decir es que, sin importar la duración o intensidad de este bloqueo, lo que menos debemos hacer es rendirnos. Pasará, siempre lo hace y, tarde que temprano, la musa (o ganas de escribir, como quieran llamarle) volverá y arrancará de nosotros palabras de sinfonía divina.
¿O tú qué opinas?

1 comentario:

  1. pues si llorar fue la solucion, vivan tus lagrimas!!!!!
    los que ni siquiera pensamos en escribir, a veces nos atoramos, asi q mentes como la tuya que tienen mil escenas encerradas mas tus estudios, la vida diaria....puff!!!!no quiero ni imaginar lo que es!!!!!
    asi que aprovecha que la musa a vuelto a ti...queremos leer cositas tuyas!!!!
    mil besos
    karol

    ResponderEliminar

¡ESCRIBE TU COMENTARIO!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...