BENBENUTO

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Que tu estancia aquí sea placentera, y que mis letras logren llevarte a la reflexión, al análisis pero sobre todo, que te sirvan de aliento, de consuelo y apoyo. No estás solo, escritor novel. Yo camino a tu lado, hoy y siempre.

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miércoles, 29 de agosto de 2012

CRÍTICA SOBRE MIÉNTEME; LA NUEVA NOVELA DE ROMANCE ERÓTICO

¡Hola gente!


Merlín, cuánto tiempo, y con lo que odio pasar semanas sin actualizar el blog… en fin, que todo esto de editar y reescribir Cultre me ha traído como loca, además de los contratiempos que mis editores y yo hemos tenido por causas que se escapan a nuestro control. En fin, espero mantener esto un poco más activo, para que no esté muy triste.
Como se habrán dado cuenta, he organizado mejor las secciones, según los temas que pueden ser de su interés, espero que así les sea más fácil encontrar lo que buscan. De igual manera, abriré un nuevo espacio en donde cada viernes colgaré una frase enteramente mía, ya bien sea enfocada a la escritura o a cualquier cosa de la vida cotidiana.
Por otra parte, les informo que el booktrailer que se pensaba lanzar ha sido cancelado, debido a que ya se tiene el tiempo encima y que las imágenes a diseñar son un poco complicadas como para dibujarlas en tan poco tiempo. La parte buena es que, me falta sólo capítulo y medio por terminar de reescribir, para que finalmente la cosa pase a la última editora. De nuevo, muchas gracias a todo el equipo que ha estado trabajando conmigo, esperemos que cuando el libraco salga a la venta el público lo acoja de buen grado.

Ahora sí, pasemos al tema que anuncia el título del artículo:

Cuando comencé a leer novela romántica, lo hice con la tan afamada tetralogía de Crepúsculo. Al final, fui incapaz de terminarme el cuarto libro, debido a la exagerada cantidad de miel, hormonas, drama e incoherencias por parte de los personajes que terminaron de sacarme de quicio. El caso es que terminé muy, muy desilusionada del género romántico. Después y por azares de la vida, empecé a leer a Makoto Black, con ese trágico fic titulado «No me olvides» el cual, extraordinariamente, no solté hasta haberlo terminado, llevándome toda la mañana y parte de la tarde.
Admito que hubo cositas que me chocaron, mismos detalles que comuniqué a la autora a través de una nota dejada en la historia, pero en su gran mayoría el fic me gustó. Siempre he dicho que el género romántico no es lo mío, ni para escribirlo ni para leerlo, aunque tampoco es que saque espuma por la boca cada vez que me mencionan alguna novela de ese estilo.
Así que cuando tuve «Miénteme» en mi ordenador, decidí darle una oportunidad. Desde un inicio la trama no era algo que captase mi atención, pero empecé a leer la novela con la esperanza de que me sorprendiese. Al principio, creí que iba a ser la clásica novela romántica/erótica/fantasiosa que a muchas, muchas personas les encanta, pero a mí no. Yo odio ese tipo de cosas, donde sin importar qué, como o por encima de quienes pase, «el amor» (si es que a escenas y escenas de sexo se le pueden llamar amor) sale invicto. Sobre todo me chocaba la perspectiva de una mujer adulta teniendo algo que ver con un joven que, como bien dice la sinopsis del propio libro, podría ser su hijo. No sé, como que quería agarrar a la mujer por los pelos y zarandearla a ver si así se le reacomodaban las neuronas.

Pero decidí respirar profundo y autoconvencerme de que valía la pena seguir leyendo, que de todo se podía aprender (sobre todo si tenemos en cuenta que yo soy una barbaridad escribiendo erotismo y romance) y que, bueno, la autora no iba a defraudarme. No obstante, con forme iba avanzando, a pesar de mis constantes plegarias a cualquier Dios que quisiese escucharme, tuve que reconocerle varios puntos:

• El erotismo está muy bien manejado. Está en dosis aceptables, con un lenguaje digerible, suave, armónico y valga la redundancia, erótico. Nada de obscenidades ni palabras que en vez de hacer que te abaniques con una mano, hacen que se te revuelva el estómago.
• La personalidad de la protagonista está muy, muy bien manejada. Al final de cuentas acabó como me lo esperaba, aunque quizás con más drama del que me hubiera gustado, pero la autora lo ha manejado muy bien.
• El final me ha dejado muy satisfecha. Aquí la autora aplica algo que es bien importante: no te encariñes con tus personajes. Si tienes que hacerlos sufrir, has que lloren hasta el cansancio; si tienes que matarlos, dales la muerte que se merecen, sin compasión ni miramientos. Sólo espero que no se le ocurra sacarme un reencuentro porque entonces sí, voy a tener que bautizarla como «Barb Meyer II».
• Y por último, el realismo. Madre mía, creo que eso es lo que me ha encantado. Como todo el texto está narrado en primera persona, pues la trama está vista desde los ojos de la protagonista, una protagonista hasta cierto punto, enferma, mas cuando vas analizando todo su entorno te das cuenta que en realidad, jamás tuvo un cuento de hadas. Incluso sería bien interesante que el texto se usara en las Universidades de Psicología para analizarlo. Maravillosa, maravillosamente logrado ese final, señorita Capisce.

Ahora bien, los detalles que me saltaron a la vista:

• Las tildes. Hay bastantitas palabras que carecen de ellas.
• La gramática. Habían oraciones cuya construcción me sonaba rara, o bien incompleta.
• Palabras de más, palabras de menos. Como que a la hora de corregir se les pasó la guillotina y mutilaron de más. Lo mismo habían adjetivos que llegaban a estorbarme.
• Me costó tener una imagen fija y clara de la apariencia de la protagonista, me he podido imaginar mejor a los personajes que la rodeaban que a ella.

Y bueno, es todo. Independientemente de los puntitos negativos, Barb Capisce logró que, al llegar a la palabra «fin», dijera con total satisfacción: valió la pena.



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